El domingo ocho
de Marzo amaneció con un sol radiante. Habíamos quedado en el parking y poco
a poco nos fuimos reuniendo los que llegábamos de lejos y los vecinos de
Huesca.
Los que íbamos por primera vez a una
salida del club, no sabíamos realmente donde estaba el refugio, así que nos
dejamos guiar y seguimos a los conocedores del terreno.
Algún madrugador
se nos había adelantado y había preparado la brasa en el refugio para que
todo estuviera listo.
Después de un
abundante almuerzo y con las ganas de aprovechar ese día tan primaveral, nos
dispusimos a comenzar la marcha hacia el embalse de Vadiello.
Una vez allí
pudimos comprobar la belleza del paraje y cómo la naturaleza nos regalaba
unas vistas de postal, donde el agua reflejaba la nitidez de un día tan
despejado.
Una vez
inmortalizado el momento, había que emprender la vuelta al refugio donde nos
esperaba la comida.
Los cocineros nos
deleitaron con una estupenda paella (muy acertada por cierto, dado el número
de comensales que nos reunimos y la dificultad que conlleva un plato tan
delicado). Una vez saciado nuestro apetito, continuamos con una larga
sobremesa, que no puede faltar en todo acto que se precie.
La temperatura
invitaba a salir a tomar el aire y a seguir disfrutando de la tarde.
Las grullas, que
por ésta época del año hacen su viaje migratorio, hicieron acto de presencia
con su vuelo tan coordinado y espectacular como siempre.
Y como lo que
bien empieza, bien acaba, nos fuimos despidiendo con la satisfacción de
haber disfrutado de ésta salida convivencia y con la vista puesta en la 51ª
Acampada Nacional de Montblanc.
José Antonio Berdún
(socio nº 167)