19 de Abril
de 2009
Empezó el
domingo prometedor. Después de la semana de mal tiempo que hizo, el sol
lucía esplendoroso, aunque corría un poco de aire.
Después de
reunirnos todos los inscritos, nos dirigimos a la entrada de La Garcipollera
en Castiello de Jaca donde nos esperaban nuestros amigos de Novés (Jaca), la
familia Berdún.
Después de
los pertinentes saludos nos dirigimos al merendero de La Garcipollera, donde
tomamos un tentempié, acompañado con un jamón que trajo nuestro amigo de
Barbastro el señor Aguilera .
Pero este
maravilloso día pronto se iba a estropear, porque "Manzano y Lola" no habían
llegado todavía .
Francisco y
Merelas inquietos volvieron a Castiello antes de almorzar. Transcurrida
media hora sin tener noticias, ya que los móviles no tenían cobertura,
decidimos ir a su encuentro Villacampa y yo. Cuando estábamos a punto de
llegar a Castiello nos cruzamos con Francisco y Merelas que nos confirmaron
los peores presagios. Los Manzano que cerraban el grupo, habían tenido un
accidente, cayendo por el puente que cruza la vía del canfranero, desde una
altura de unos 7 metros. Pero la suerte se puso de su parte y estaban
sólamente contusionados, siendo trasladados al hospital para hacerles un
reconocimiento.
Mientras
Francisco y Merelas se iban a almorzar y tranquilizar al resto de la
expedición, nosotros nos dirigimos al hospital por si necesitaban algo.
Estando en el hospital llegaron Chema, Dori, Mª Ángeles y Pepe.
Una vez que
vimos que estaban -bien dentro de lo que cabe-, fuimos a preparar la comida,
quedándose Chema y Dori, hasta que llegaron a recogerlos sus sobrinos.
Después de
todos los avatares, y con la satisfacción de que se quedó todo en una
anécdota, sobre las tres de la tarde, cuando llegaron Chema y Dori nos
dispusimos a comer.
Una vez
acabada la comida, estaba previsto ir a la ermita de "SAN ADRIÁN DE SASABÉ",
pero los ánimos no estaban para ello, así que hubo un poco de tertulia y
relax al sol. Tras recoger y fregar los enseres de la comida..., despedida
y cada cual a su casa .
Deciros que
los Manzano están bien aunque un poco doloridos y con algún moratón.
Ya solo me
queda despedirme, pedir que anécdotas como esta no se vuelvan a repetir y
espero veros en próximas actividades de este, nuestro Club.
Un saludo y
un fuerte abrazo para los Manzano.
Óscar Azagra
Socio nº 121