24, 25 y 26 de octubre de 2008
Esta vez arrancó una nueva acampada
en temporada poco habitual, claro está que se la denomina de invierno, pero
este año damos buena cuenta de que fue todo lo contrario. No ha sido
desbordante la asistencia de socios, pero todos los que fuimos pasamos un "finde"
sensacional, como diría algún amigo.
El viernes, y abriendo camino,
llegamos los que escriben, claro que nuestra caravana ya dormía allí quince
días antes y el desplazamiento fue más cómodo. En segunda posición la
presidencia, y el bronce se lo llevó Jesusete. Y siguieron llegando hasta el
sábado al mediodía cerrando la etapa los vecinos de Lalueza, en lo que a
instalaciones se refiere. También había un bungalow (con poco rollo) en el
que se hospedaban los Merelas (trabajadores ellos, llegaron el sábado a
comer).
Todos conocéis el trabajo que tenemos
cuando estamos acampados: "charra por aquí, charra por allá, las patas, la
luz, el nivel, etc." En fin, que más tarde que temprano cenamos y comenzamos
la tertulia con cata y copa, y también la joya de la calefacción que trajo
Benavides. Dentro del avancé, como siempre, hasta las tantas.
El sábado amaneció tan bueno que
después de comernos un Turmo-croissant que nos trajo el Sr. Presidente,
fuimos al monte a pasear y ver sus colores de otoño, y tratar de coger algún
robellón que según anunciaron había por la zona. El pinar muy bonito,
inclinado (como todos) y con tobogandes, dijeron Yolanda y Óscar pequeño. Lo
de que había robellones lo pondremos entre comillas, porque se escondieron
cuando nos vieron llegar. Bueno, menos UNO, que lo comimos entre cuatro.
Cuando regresamos al camping nos
tomamos un aperitivo de los de toma pan y moja. Se juntó con la comida y nos
saltamos la merienda (Julio estaba preocupado). Después hubo vuelta de
reconocimiento a las instalaciones del camping, y para terminar unos tiros de
fútbol en el complejo deportivo de reciente creación que está muy
conseguido.
Sin descanso alguno había que
preparar las tortillas de patata con los ingredientes que el Club trajo para
la ocasión. "Yo las hago así..., pues yo asá...". Pero la sensación la causamos
nosotros con el cortador de patatas que dejó boquiabiertos a muchos (rapidez
y precisión). Todas salieron buenísimas; estaban hechas con mucho amor
(todas las patatas se pelaron delante de la caravana del amor).
No con mucha gana, cenamos, aunque no
sobró demasiado. Seguidamente el deleite del Sr. Merelas, que cada vez tiene
mejor mano para el quemadillo en sus dos variedades. José Luis ¡eres un campeón!
Para que no se estropease la cazuela, nos lo bebimos todo hasta altas horas
de la noche, pero como teníamos que descontar una, siempre nos parecía
pronto.
Aunque nuestro avancé siempre hay
amenaza de lluvia, no salió nadie mojado por fuera (por dentro es otro
cantar).
Tras el descanso nocturno llegó lo
que nadie quería, pero todos sabemos que... "domingo", "recoger", "qué
rápido", "lo de siempre".
Para la mayoría, excursión al
monasterio de San Vitorián. Para la minoría, o sea, nosotros, desmontar el
avancé y limpieza, que gracias a la ayuda de algún amiguete (Carmen y
Jesusete), se hizo más entretenida y menos agotadora que otras veces.
Al regreso de los excursionistas, lo
normal: el vermut con toda clase de detalles, que también empalmó con la
comida.
Y después, premura, porque la hora
retrasada empezó a notarse.
Bueno, creo que doy buena cuenta de
que lo pasamos bien y tal vez da pena cerrar la temporada, pero empezamos
otra fase en la que preparamos carnaval, salidas de convivencia, etc..., en
las que disfrutaremos y nos echaremos unas risas.
La nota buena de esta acampada es la
entrada de una nueva familia con precedencia del Serrablo, y que creo se
llevaron buen sabor de boca. Bienvenidos Pepe, Yolanda y Adrían.
Hasta muy pronto.
Chema Pedrazo
Socio nº 10)