12, 13 y 14 de septiembre de 2008
Es la primera acampada organizada por
otro club a la que asiste el que suscribe y familia, y una palabra lo
resume: impresionante. Impresionan sin duda las instalaciones deportivas Las
Norias, que además de lo que son, su emplazamiento con el bello paseo hasta
Logroño a través del parque del Ebro, el buen rollo/pasatiempo de Logroño,
el esmero, sociabilidad y bien hacer de los miembros del Club Rioja; todo
ello conjuga una estancia muy agradable.
Los que nos iniciamos en la “marcha”
“acampada”, tenemos que agradecer el acompañamiento, buenas opiniones (que
no han caído en saco roto independientemente de las limitaciones que cada
uno tenga), ayudas de todo tipo y entre la mas notable la guía por Logroño
para llegar a Las Norias, si no, nos hubiera costado dar unas cuantas
vueltas seguro hasta encontrarlo. Gracias a todos los veteranos de nuestro
club de esta expedición, de los buenos ejemplos se aprende, y es una gran
cultura la que profesamos, me incluyo como aspirante a ella. Tanto en la
zona de acampada, en un simple paseo en grupo o tomando tapas, no hemos
sentido muy a gusto estos días. Los que falten de asistir a Logroño, os lo
recomiendo para el año que viene.
La afluencia de campistas ha sido de
unas 250 personas.
El viernes a la llegada (20
h.) armamos una pequeña cola en la recepción, con lo de los primeros saludos
etc, (buena señal de que el “hasta pronto” del final de relato del 1 de mayo
del M. Glück se ha cumplido y con el entusiasmo que merece), que buenos
momentos. Esos y los de compartir mesa, cena y degustación de sopas de ajo
con verduras que a mi si me gustaron, ser todo terreno en gastronomía tiene
sus ventajas.
El sábado por la mañana hubo
hasta quién madrugó e invitó a la vuelta de Logroño a pan tierno y curados
antes del chocolate del desayuno. Merelas ha sido nuestro mejor fondista al
centro, nos ha sacado dos idas y vueltas mañaneras a Logroño a todos los
demás. Al año que viene haremos más migas en esta empresa.
Después paseo a través del parque del
Ebro hasta el mercado municipal, compra tradicional de chorizos y bacalao,
ronda por la plaza “el Espolón” y casco antiguo con parada al vermouth con
tapa de pimientos o tortilla “mere” según preferencia. ¡Ah! también vimos
los güevos del caballo de Santiago, que hay que “cascarlo” todo.
Comida de restaurante con unas
“finas” judías pochas con chorizo (muchos repetimos), y carrillada de
ternera de segundo también bien conseguida. Seguidamente los juegos de la
tarde sin medallas para nosotros, pero atrevimiento no falto. Tras picotear
un poco la merienda que nos preparó en Club Rioja, ampliamos horario y cena
todos los de Huesca en grupo por la zona de tapas, calles Laurel, San Juan,
etc. Lo probamos casi todo (champiñones, zapatillas, “ourelles”, montaditos,
sepia, bravas … ), es lo mejor para concluir el día y otro aliciente para
venir a esta acampada.
El domingo ya sabéis de lo
apretado del programa del último día con finales, entregas de trofeos,
excursiones, recoger el campamento etc, para lo cual cayeron como dios los
huevos con chorizo y el chocolate a primera hora. Ronda por la feria
hortofrutícola para los que asistimos, que contemplamos entre otras cosas la
figura de una Geisha hecha artesanalmente con verduras, hortalizas y frutas,
muy bien hecha.
El club organizador remató con la
comida de rancho (caldereta bien ejecutada por Ramiro y demás equipo con 35
Kg. de carne, más chorizo, papas, etc.) que nos reunió en los últimos
compases de la acampada. Todo bien, bien. Y los que no habéis acampado en
Logroño o llevéis tiempo sin venir, que no os caiga en saco roto la
recomendación para el año que viene, merece la pena hacer el esfuerzo de
tomar la decisión de ir.
Y amigos..., a pensar en lo
siguiente: ¿qué tal una reunión para anticipar el carnaval? Creo que la
junta no tardando mucho, algo dirá al respecto de este y otros temas (31-D).
Juan Manuel Mur
(Socio nº 162)