Del 30 de abril al 4 de mayo de 2008
¡Tira, tira más, tira....! ¡Un poco más atrás...! Poco a pocooooo...
¡alto! ya vale. Sales del coche, subes la rueda jockey e insertas el
cabezal en la bola del coche.
La IX ACAMPADA INTERCLUBES HUESCA ha comenzado.
Queda mucho trabajo por hacer, y bastante que disfrutar. No se llega a
saber en qué proporción, pero el resultado siempre es positivo.
Ajustas los espejos retrovisores y miras por ellos para atrás. Lo que ves
te gusta. Cuando miro por el espejo interior y no veo la carretera, sino
mi caravana, soy feliz. Aunque en esta ocasión el viaje sea corto, no
importa, porque...
¡nos vamos de camping!
En la entrada nos espera Agustín, con una sonrisa y la lista de asistentes
en la mano. Nos indica dónde ponernos y vamos entrando por la calle
saludando a los que nos han precedido.
En un momento estamos con una cervecita fresca que alguno se apresura a
traerte mientras terminas de instalar.
Amigos, hierba verde, buen arbolado, nuestras caravanas..., ¡la cervecita!
Respiras hondo y deseas que a partir de ahora se ralentice el tiempo. No
necesitamos el lunes para nada.
En seguida van llegando unos y otros. De Huesca, de Logroño, de Lérida...,
a los que vas saludando. Y cuando te quieres dar cuenta estamos todos,
tras la cena, en la carpa charlando y tomando café con pastas. Y una
copita de cava a la salud de Chema y Dori, por su aniversario de boda, que
siempre lo celebran en esta acampada.
El jueves por la mañana nos tocaba viaje en tren a Canfranc, cuyo
recorrido es una de las maravillas de esta provincia. Algo más de cuarenta
personas participamos en esta excursión que había organizado el Club. Una
vez en Canfranc realizamos una pequeña ruta senderista de alrededor de 2
horas al fuerte Coll de Ladrones. La temperatura era ideal, y las amenazas
de lluvia se quedaron para otro momento.
En el restaurante nos esperaban con la mesa puesta y con una buena paella,
que entre bromas y risas terminó desapareciendo de los platos. Cuando el
jefe de estación autorizó la salida con su silbato..., la máquina diesel
se puso en marcha saliendo de tan magnifico escenario para regresar a
Huesca.
Mientras todo esto sucedía, otro grupo visitó el castillo de Montearagón,
entre cuyas paredes se ha escrito parte de la historia de Huesca y de la
reconquista cristiana, y también la nueva presa del mismo nombre. Ambos
grupos coincidimos en que fue ¡un magnífico día!.
El viernes era día libre, dado que algunos teníamos que trabajar, por lo
que cada uno hizo lo que quiso. Por la noche, el tradicional quemadillo de
ron, con leche y solo ron, añadía los dos grados de temperatura que
necesitábamos para estar bien. O sea, una temperatura perfecta.
¡¡¡UUUUaaaaaaaaa!!! (bueno, esto pretende ser la sirena del megáfono; es que
no se cómo se escribe) - ¡Venga, que es sábado, y el chocolate se enfría!
Algunos lo enfriábamos echándole bizcochos.
Una excursión guiada por Huesca mostró a los asistentes el museo
provincial, la catedral, el museo diocesano y los claustros de San Pedro.
Otro grupo visitó el Salto de Roldán, con estupendas vistas y numerosas
aves rapaces surcando los cielos a ras tuyo. Puedes pasar horas
viéndolas..., y no te cansas.
La comida consistió en unos entremeses y un asado de ternasco de Aragón
con patatas a lo pobre, y con vino de Somontano. ¡Excelente comida!
La tarde estuvo muy entretenida con juegos infantiles a cargo de Yoli, y
juegos de mus, parchís, guiñote y petanca para los adultos.
Pan con tomate, longaniza de Graus, queso de Sieso, jamón de Teruel y
algún que otro embutido, todo ello nuevamente acompañado por vino de
Somontano, fue el contenido de la cena que nos reunió a todos bajo el
tranquilizador cielo estrellado en la calle principal del camping.
¡¡¡UUUUaaaaaaaaa!!! ¡El que no tenga huevos, que venga! Bueno, pues a pesar
de todo..., hubo cola. Y es que ya se sabe, un domingo con huevos fritos y
chorizo, es más domingo.
El campeonato de frontón estuvo dominado por los calvos, con gran calidad
de juego. Después se repartieron los trofeos de los juegos y un regalo
para celebrar el día de la madre, donde se obsequió a todas ellas.
El tradicional pollo a lo chilindrón volvió a poner el broche de oro a
esta acampada, que finalizaba tras este último acto.
Las despedidas no resultan tristes, pues en realidad nos decimos "hasta
pronto", dado que sabemos que vamos a volver a estar juntos de nuevo.
Maniobras con destreza marcha atrás y la dejas clavada, en su sitio. Rueda
jockey abajo, desenganchas y... ¡hasta la próxima!
Manolo Glück
Socio nº 89