19, 20 y 21 de septiembre de 2008
El
fin de semana que empezó el otoño, hicimos la acampada de convivencia en el
camping de Gavín, a la que nos invitó y organizó el Club Campista. Creo que
se cumplieron los objetivos y expectativas con creces.
Fue
la primera vez que asistíamos a una acampada organizada por el Club, y
gracias al resto de asistentes nos hemos quedado con ganas de repetir.
El
viernes se nos complicó el día y llegamos al camping tarde. Suerte que los
más madrugadores ya habían elegido y preparado la zona. Teníamos las
parcelas reservadas y preparadas, y en el centro de la zona ya estaba
levantada la carpa del Club.
Mientras ajustábamos la caravana y organizábamos un poco nuestra
instalación, José Luis y Chema prepararon sendas versiones de quemadillos,
que con unas pastas nos hicieron superar el fresco de la noche. Tomé buena
nota de alguna de las recetas. Charlamos un rato en la carpa e hicimos la
inauguración oficial del fin de semana. Dormimos a pierna suelta, como
sucede en los campings tranquilos.
Al
día siguiente nos apareció un sol magnífico, y mientras nos duchábamos
algunos, Chema dirigió la preparación de una perola de chocolate cocido que
todos agradecimos. Nos vino muy bien para emprender luego con fuerzas la
excursión a por setas.
Setas de interés no había, pero fueron una buena excusa para dar un paseo
por el monte, que siempre sienta bien. Encontramos rincones preciosos y el
clima fue perfecto para el paseo.
Volvimos al camping con el tiempo justo de una ducha rápida y/o la sidra
escanciada con cabrales que sacaron Chema y Dori. Fresca y rica. ¡Que bien
pasaba!
Subimos al restaurante a comer, y comimos abundante y bien cocinado. Daba
pena ver los jarretes que sobraban, pero ni haciendo esfuerzos pudimos con
tanta comida. El sitio un poco justo, pero como nos llevamos bien, no fue
ningún problema.
Después de comer, algunos optamos por la siesta, y otros más valientes se
decidieron a echar unas bolas de petanca. Quedó claro que algunos han de
seguir practicando...
Cuando nos levantamos de la siesta reparadora ya se estaba preparando una
merienda en la carpa, y qué merienda, de las de embutidos, queso y bota. Me
parece que nadie cenó luego. Los socios que organizaron la acampada se
esmeraron.
Pasamos pues y sin salir de la carpa, de la merienda a la sobremesa de la
cena con unos cafés y algunos bizcochos. Nosotros sólo añadimos una tarta de
bizcocho casera que habíamos hecho el viernes. Charra que te charra, se
hicieron las tantas, e incluso algún sector de la carpa se dedico al bingo
de juguete.
El
domingo también amaneció resplandeciente. Los críos jugaban sin parar.
Algunos se bañaron en la piscina. Los mayores enseguida empezaron a preparar
comidas, ese día nos tocaba cocinar y había bastantes bocas. José Luis y
Óscar se encargaron de la barbacoa, y con sólo dos parrillas
y
bastante paciencia pudieron hacer carne y embutidos para todos. Mientras
tanto en la zona de acampada se fueron preparando los ingredientes y fritos
del primer plato, mesas, sillas... Comimos un poco tarde, pero relajados y
bien. Con buena sobremesa, como tiene que ser.
Algunos críos volvieron a la piscina y otros empezamos a recoger con
tranquilidad. Pagamos con los camping-cheque que nos proporcionó el Club.
Son un buen invento. Especialmente en estas fechas.
Se
notó la experiencia a la hora de recoger. Los más expertos plegaban antes y
marcharon los primeros. Las despedidas fueron: ¡hasta la próxima! (y que sea
pronto).
Hay
que felicitar a los socios organizadores: se lo han trabajado mucho y bien.
Me he quedado con pena de no haberles ayudado más. En la próxima lo
intentaré.
Miguel Ángel Ferrer
Socio nº 69