La
cita con nuestros queridos amigos de Logroño llegaba por fin el viernes. Los
“oscenses” fuimos llegando poco a poco, unos ya llegaron el jueves y el
resto el viernes, por la mañana y por la tarde. Después de cumplir con los
actos formales de la inscripción, fuimos viendo caras conocidas y nos
instalamos todos juntos.
Por
la mañana del sábado, nos levantaron a golpe de altavoz con el chocolate
calentito preparado para coger fuerzas, así lo hicimos, nos comimos una
buena chocolatada con bizcochos y alguna cosilla más. Aconsejados por los
que estuvieron en la Acampada Nacional, nos acercamos a un precioso pueblo
llamado Laguardia perteneciente a la Rioja Alavesa. Allí paseamos por sus
calles, llegamos hasta la Iglesia de Santa María de los Reyes y luego
bordeamos las murallas. Nos acercamos sobre las 13:00 a la Plaza Mayor, pues
allí en la fachada del Ayuntamiento contemplamos un reloj donde a las horas
en punto entonan música folklórica y unos danzarines bailan al son. Nos
gustó mucho a todos. Para finalizar la visita nos acercamos a una bodega
familiar, nos explicaron como siguen haciendo hoy en día el vino de forma
tradicional, y sin prisa, nos ofrecieron la cata de uno de sus vinos, que
por cierto, estaba muy bueno.
De
llegada a la zona de acampada, nuestros compañeros de Logroño nos deleitaron
con una buena comida compuesta de judías con chorizo (algunos estuvieron
toda la tarde acordándose de ellas) y guiso de carne que estaba estupendo.
Para hacer la digestión, nos acercamos a la piscina, y allí disfrutamos como
niños, pasamos una tarde entretenida, unos nadando, otros bajando por los
toboganes, (aún tengo hoy agujetas de subir tantas escaleras…) en fin, una
tarde que el tiempo nos acompañó.
Por
la noche, como ya es tradición, fuimos a la calle Laurel, y allí entre
pinchos de setas y gambas, un vinito, cojonudos y otro vinito, rotos y otro
vinito… y etc. y más vinito, nos echamos unas cuantas risas y los ojos nos
brillaban a todos de una manera… La vuelta fue un poco larga pero llegamos,
unos bailotearon con disco móvil, otros prefirieron hacer tertulias con los
últimos licores embotellados (el de membrillo, buenísimo) y otros a
descansar.
La
mañana del domingo empezó igual que la del sábado, a golpe de altavoz y con
chocolate calentito, para no hacer feo a nada, nos comimos nuestro chocolate
con bizcochos y después los huevos con chorizo y panceta ¡viva el
colesterol!
Después de reponer fuerzas, nos acercamos a la feria de frutas y hortalizas
que tenía lugar en el centro de Logroño, nos maravillamos de lo que vimos,
del colorido, olor y sabor que tienen nuestras huertas, hicimos algunas
compras que no pudimos resistir y tras este largo paseo, el Club nos ofreció
una comida a base de patatas a la riojana que estaban para chuparse los
dedos, todos disfrutamos de lo lindo.
Aquí
dimos por finalizado el fin de semana con buen sabor de boca y pensando ya
en las tapas que vamos a degustar al año que viene. Ya sólo nos queda
agradecer a nuestros amigos de Logroño la espléndida acogida y su buen hacer
todos estos días.
Elena Martínez
Socia nº 155