VIII
ACAMPADA INTERCLUBES HUESCA
(la
experiencia de una socia novel)
Todo comienza
cuando por fin Javi decide hacerse socio del Club. La verdad pienso que fue
una decisión muy acertada, ya que el fin de semana fue genial, conociendo a
gente muy agradable (la que espero que haya estado tan a gusto conmigo como
yo con ellos).
Durante estos
días hubo tiempo para todo. Mi primera actividad fue el quemadillo de ron,
que personalmente nunca había probado y de la que tengo que decir que no me
importará para nada repetir. El primer sorbo te parece un poco fuerte,
amargo, pero cuando das el segundo, tercero… el sabor es buenísimo. Me
imagino que dependerá también de la mano con la que este hecho, así que un
¡ole! para Merelas.
Después de un
poco de tertulia y no mucho más tarde, nos fuimos a la cama. Había que
madrugar para tomar un chocolate con bizcochos. Lo dicho, al día siguiente
desayunamos tan ricamente y nos fuimos de excursión al Salto del Roldán. Nos
repartimos en los coches, todos preparados en fila y en marcha. Cuando
llegamos allí hicimos dos grupos; uno que se iría rodeando la montaña por
una ruta más fácil, y otro (en el que fui yo) en el que el camino era un
poco más cuesta arriba con caminos de piedra, escaleras clavadas en la roca
y todo lo que ello conlleva: resbalones, algún culetazo y algún tembleque en
las piernas al ver que lo que subías, luego había que bajarlo. Pero todo
este esfuerzo merece la pena. Había una vista espectacular, con los buitres
pasando muy cerca… La pena fue tener que suspender la otra excursión por
falta de gente. Otra vez será. Por desgracia, el tiempo no acompaño mucho
(como en todo el fin de semana) y nos cayeron unas gotillas durante la
bajada.
Una vez todos
abajo, cada uno a su coche y camino al camping donde nos esperaba una
judiada (como siempre elaborada por Garvín) para todas las personas que
estábamos acampadas. Yo tuve que comer otra cosa puesto que tenía que
trabajar a las 3. Esto me hizo perderme la comida de mesas juntas y los
juegos infantiles con las cucañas para los niños y los no tan niños. También
me perdí el brindis por el cumpleaños de María, aunque me guardaron judías y
pasteles.
Cuando llegué
después de trabajar me encontré con un riquísimo concurso de tortillas de
patata acompañadas de pan con tomate y jamón. Cómo no, la cena llevó a un
poco de tertulia y a la camita para descansar.
El domingo,
prontito por la mañana, otra increíble excursión que a mí me hacía mucha
ilusión. Es un sitio que frecuentaba de pequeña al cual no había vuelto hace
un montón: el monasterio de San Juan de la Peña. Dejamos los coches en el
monasterio nuevo. Bajamos andando hasta el viejo, donde Chema contrató la
visita guiada para nuestro reducido grupo. Se contaron cosas muy
interesantes, sobre todo en la parte final de la visita donde vimos la vida
de Jesús desde su nacimiento, los reyes magos… esculpida en las columnas del
claustro.
Después de esto,
los conductores subieron a por los coches y marchamos hacia el camping.
Bueno, yo a trabajar y el resto a comer en el restaurante para la comida de
hermandad.
A las 10 de la
noche, cuando llegué, montamos las mesas para cenar por grupos. Luego las
mujeres nos reunimos en el baño para hacer unas pruebas a los hombres, que
por supuesto no voy a desvelar para los que quedan sin haberlas hecho. Lo
que si que diré es que tal como se dice por aquí casi me “picho” de la risa.
Después de esto, un poco de tertulia y a dormir.
El lunes fue
jornada de descanso, ya que muchos tenían que trabajar. Algunos de los que
tuvimos fiesta estuvimos organizando una gymkhana para nuestro querido
presidente y su mujer, puesto que hacían 18 años de casados. Compramos unos
regalos y preparamos unas pistas que luego colocamos por el camping. Nos
volvió a llover durante el juego, pero no nos detuvo. Los pobres tuvieron
que dar unas cuantas vueltas. Creo que les hizo mucha ilusión, porque algo
creo que esperaban, pero no todo lo que les hicimos. Digo algo porque el
móvil de Chema estuvo bombardeado durante todo el día de mensajes anónimos.
Después de esto, un brindis y a seguir la tertulia. De repente se nos acerco
la mujer del “cafeteras” con una rosa que nos obsequiaron por el piso de
protección que le ha tocado a mi chico. ¡Qué vergüenza pase en ese momento!,
pero me di cuenta que toda la gente del Club es una gran familia, que todo
es de todos y como siempre digo yo “compartir es vivir”.
El martes había
almuerzo, huevos fritos con longaniza, aunque se nos pegaron un poco las
sábanas y llegamos directamente a los juegos tradicionales: la herradura, el
tiro de barra aragonesa, los bolos…
A la vez que los
juegos Mª Ángel, Sara y el resto de mujeres estaban preparando para todos
los acampados un rico pollo al chilindrón. Allí estuvimos todas, cortando
lechuga, tomate… para las ensaladas y otras cortando los pollos y el resto
de ingredientes.
Como el tiempo
amenazaba lluvia, repartimos el pollo y cada uno se fue hacia sus caravanas,
en lugar de juntar todas las mesas en la calle principal de la acampada.
Después de este
delicioso ágape, y de tomar café, todos a recoger. La acampada había llegado
a su fin. Nos fuimos despidiendo de todo el mundo y a esperar a la siguiente
acampada. Ya os digo que no será la última que haga. Gracias a todos.
PALOMA COSTA
CATALÁN
Socia nº 157
Otro relato, por socios no tan
nóveles...
Como cada año por
estas fechas, nos juntamos en el camping San Jorge de Huesca con nuestros
amigos de la Rioja, Lleida, Vizcaya, Barcelona y Zaragoza, para disfrutar de
la VIII Acampada Interclubes.
Los campistas
fueron llegando entre el viernes y el sábado, perdiéndose algunos en la
noche del viernes el quemadillo de ron que prepararon Garvín, Merelas y
Chema, que estaba exquisito, repitiendo la mayoría de los bebedores de
quemadillo.
El sábado por la
mañana, tras el desayuno, fuimos a visitar el Salto de Roldán, que estuvo
muy concurrido, llegando los más valientes hasta lo más alto, donde daba la
sensación de salir volando como los buitres. Los que no fueron tan valientes
(que eran la mayoría), disfrutaron también a vista de pájaro, y
algunos otros se quedaron en el camping haciendo las judías pedorras.
Alfonso y compañía prepararon la comida para reponer las fuerzas después de
la escalada.
Por la tarde se
realizaron los juegos de los niños y mayores (cucañas, parchís, etc…), y
después el gran concurso --novedad este año-- de tortillas de patatas, con
gran ingenio por parte de los participantes (felicidades a todos ellos).
El domingo, tras
la visita al Monasterio de San Juan de la Peña, la comida en el restaurante
del camping, luego la lluvia hizo su aparición y aguó la petanca, pero
dejando disfrutar a los peques del juego del chocolate con los ojos tapados.
Y ¡¡¡¡por fin!!!! sucedió algo increíble pero cierto, los riojanos se
bebieron el famoso sake de Manolo Glück. Sí, sí…, el del mismo Japón.
Por la noche gran
juerga nocturna en los baños de las mujeres, con gran cachondeo y risas
hasta las tantas, y a la mañana del lunes a trabajar algunos.
Después de la
comida del lunes a celebrar el aniversario de boda de Chema y Dori,
preparando la gymkhana a la parejita feliz, que dieron vueltas por todo el
camping buscando los regalos.
Y llegó el último
día, y tras el despertar (algunos con resaca), los huevos con longaniza;
unos a preparar el pollo al chilindrón y otros a los juegos tradicionales
aragoneses (Torrente arrasó en la barra1, seguido de los
Pedrazo). Se repartieron los trofeos, hablaron en discurso de despedida el
Presidente y el concejal de Ayuntamiento de Huesca, y tras comer el
exquisito pollo, a recoger. Y a partir de mañana la dieta de la piña
o la del pan y pollo, para rebajar los excesos de la acampada.
Juan Benavides
Borrego (socio nº 108)
Juan Fco.
Enrique Sayago (socio nº 111)
1
(N del T): En realidad, cafeteras había dicho Toggente aggasó en la
bagga…