El año 2007 llega a su fin, y como es
habitual el Club Campista Huesca citó a sus socios para celebrar la
tradicional cena de fin de año.
Así pues, el sábado 24 de noviembre
fuimos a cenar al restaurante Lillas Pastia de Huesca.
Cuando llegamos a la cita, bastantes
de nuestros amigos estaban en la barra del bar, esperando que los miembros
de la junta nos anunciasen que podíamos pasar.
Mientras, fuimos saludando a unos y
otros con besos, abrazos y risas.
Cuando los miembros de la junta nos lo
dijeron, fuimos pasando al comedor por parejas, recogiendo un número para el
reparto de regalos al que el Club nos tiene acostumbrados para esta cena.
También nos iban haciendo una foto para recuerdo.
En varias mesas redondas, de unas diez
personas cada una, fuimos ocupando el comedor hasta llenarlo por completo.
En un lado, una mesa larga estaba
repleta de paquetes envueltos con papel de regalo, cada uno con un numerito.
Unos entrantes de picoteo, ensalada de
bacalao y berenjena, ternasco al horno con patatas y toffe de chocolate con
su helado nos mantuvieron ocupados durante un buen rato. El prestigio de la
cocina de Lillas Pastia hace innecesario que detalle lo sabroso de cada uno
de los platos, por lo que os podéis imaginar que no voy a entrar en
obviedades.
Mientras saboreábamos un café y una
copa a elección, tomó la palabra el Sr. Presidente para agradecernos a todos
la asistencia a la cena y por la alta participación en las diversas
actividades que la Junta Directiva ha organizado durante este año.
A continuación se inició el sorteo de
regalos. A todos nos tocó un paquete con contenidos diversos, y
posteriormente se sortearon otros cuatro regalos especiales. Cada entrega
iba acompañada de la correspondiente foto y saludo de un miembro de la
Junta. Nuestros agradecimientos a los colaboradores que tan generosamente
han ofrecido estos regalos.
VER
COLABORADORES.
Tengo que hacer una seria advertencia
a todos los que lean este relato para que no peligre su vida: ¡no se os
ocurra nunca ir a una actividad del CCH con corbata amarilla y calzoncillos
Calvin Klein! ¡Hay gente peligrosa en el Club que intentará arrebatároslos
sin compasión! ¡No os fiéis de nadie, aunque parezcan buenas personas!
J
A la salida del restaurante nos
hicimos una foto de grupo en las escaleras del Casino, y posteriormente nos
dirigimos a echar una copa y unos bailes al Edén, que como siempre estaba a
rebosar. En este ambiente, las conversaciones son notablemente más escasas,
debido al volumen de la música, pero es lo que gusta en estos entornos.
Cada uno alargó la velada más o menos,
según su conveniencia, pero eso ya no forma parte de esta historia: la cena
de fin de año del CLUB CAMPISTA HUESCA.
Hasta siempre, amigos.
Manolo Glück
Socio nº 89