SALIDA DE
CONVIVENCIA AL BELÉN DE LAS GORGAS DE SAN JULIÁN
17 de diciembre de 2006
Existen espacios a nuestro alrededor,
muy próximos a nuestra Huesca cotidiana, y muy próximos a las vías de
circulación --por las que a veces viajamos lejos para ver lugares
bonitos--, que no dejan de sorprenderme cuando los conozco. Ya son varias
las ocasiones en las que me he quedado sorprendido de rincones bellísimos
para los que, sin embargo, no hace falta desplazarse tan apenas.
Este ha sido el caso del barranco de
San Julián, un profundo desfiladero estrecho y hundido, excavado en
conglomerado, y motivo de nuestra salida de convivencia, actividad
programada por el Club.
En esta ocasión no fue demasiado
multitudinaria la asistencia, pero a pesar de todo, se celebró tal y como
estaba programada.
Habíamos quedado a las 9:30 en el
aparcamiento del Eroski. Tras una espera de cortesía nos fuimos hacia
Arascués. Los coches se quedaron allí e iniciamos la travesía, bastón en
mano y con los bocadillos en las mochiletas. Se unieron a nosotros Esteban
Usieto y su perra Lola, buenos conocedores de la zona.
Se inicia por un camino bien marcado
que posteriormente se convierte en senda. Andando por este trayecto no
llegan a verse las famosas gorgas, que dan nombre al lugar, y que solo se
ven si se desciende el barranco por el cauce del río, un afluente del Venia.
Tras unos tres cuartos de hora,
llegamos al Belén, en el que se estaba celebrando una misa pastoral con un
centenar de asistentes, todos ellos pertenecientes al colegio Salesianos de
Huesca. Guardamos silencio, asistiendo hasta el final de la ceremonia. Tras
saludar a unos cuantos conocidos, nos dispusimos a almorzar nuestros
bocadillos, bota en mano, en ese enclave tan espectacular, junto al belén,
que más bien es una representación de la Sagrada Familia en escayola.
Al estar parados se nos ponía frío,
así es que decidimos regresar. A la hora de comer ya estábamos todos en
casa.
Estuvimos muy a gusto en esta
agradable mañana.
Manolo Glück
Socio nº 89