En una tartera de barro o sartén grande
se echa aceite en abundancia. Cuando está caliente se añade la carne partida en
trozos no muy grandes y se sofríe solo un poco (aproximadamente la mitad de
como se fríe normalmente).
Se añade la cebolla, el pimiento, la
zanahoria, los puerros, todo ello cortado en trozos, y se refríe un poco más con
la carne.
A continuación se echa agua, que
previamente tendremos en un recipiente ya hirviendo, calculando que sea
suficiente para que cuando echemos las patatas quede todo cubierto.
Se añade una cabeza de ajos entera, y las
dos hojas de laurel, y se deja hervir aproximadamente una hora.
Pasado ese tiempo, se echan las patatas,
troceadas haciendo crac a medio cortar con el cuchillo en vez de cortarlas
enteras (esto hace que desprendan zumo, con alto contenido de almidón, que liga
más la salsa), el coñac, la sal, la pimienta, los espárragos, los guisantes y
los champiñones.
Se deja cocer hasta que veamos que la
patata está cocida.
Tiene que estar siempre cubierto de agua.
Si falta, añadir..., pero siempre agua muy caliente.
No mover con cuchara, solo mover el
recipiente.
Alfonso Garvín