Cuando conduzca con caravana,
lo más aconsejable es que cambie la mentalidad de la conducción con
respecto a la conducción habitual.
Debe pensar en la longitud y
en la anchura de su conjunto de vehículos, y tenerlo siempre
presente. Los adelantamientos, su tuviese que hacerlos, o los pasos
por sitios estrechos, tienen otras consideraciones añadidas. Es muy
aconsejable echar vistazos continuos por los retrovisores.
El comportamiento con
respecto al cuidado del motor tampoco debe descuidarlo. Además de
las medidas, el peso con el que ahora ha lastrado a su coche,
también se nota. Debe vigilar la temperatura del motor en las
subidas prolongadas, sobre todo si su motor es de gasolina. Y aproveche
las fuerzas inerciales para no forzar el motor innecesariamente.
Además, ahorrará combustible.
La distancia de seguridad
respecto al vehículo que le precede debe ampliarla. Los frenos de la
caravana son efectivos, pero siempre es mucho peor que frenar sin
ella.
A ningún caravanista le gusta
pasar por encima de un bache o socavón, pues se alborota todo en la
caravana (vajilla, enseres de baño, etc...), sin embargo, tenga
mucho cuidado a la hora de esquivarlos. Los movimientos bruscos de
volante no son aconsejables.
Viaje relajado, y olvídese de
las prisas. Generalmente, cuando conducimos con nuestra caravana
vamos de vacaciones o fin de semana. Programe el viaje con holgura y
realice paradas cada 200 km. para descansar. Hay muchos sitios para
parar con seguridad, y si además es bello, mejor que mejor.