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I Acampada de
hermandad Aragón Caravaning Club y Club Campista
Huesca
4, 5 y 6 de junio de 20
A última hora habíamos decidido
apuntarnos a la 1ª acampada de hermandad entre el Aragón Caravaning
Club y el Club Campista Huesca y la
verdad es que no nos arrepentimos. Quedamos en Huesca con Jesús, que apareció
lesionado y con la pierna vendada por un esguince de tobillo, para viajar juntos
hasta La Puebla de Castro.
No fuimos ni los primeros ni los últimos en llegar. El camping es de
pequeñas dimensiones y sencillo. Sin lujos, pero tenía lo esencial.
Óscar, el encargado del camping nos recibió y nos indicó los emplazamientos para
dejar nuestras caravanas.
La cena fue libre, por lo que cada uno se agrupó con quién quiso.
Al día siguiente fuimos de excursión a la
fábrica de chocolates Brescó. Nos indicaron que desde hace dos años no se puede
visitar por cuestiones de Sanidad, así es que nos limitamos a comprar y a oler
chocolate.
Después visitamos la fábrica de quesos de cabra de Benabarre, con una generosa
degustación de todos sus productos y las consabidas explicaciones de elaboración
y sugerencias de consumo. Nos dejaron ver los establos y quién quiso hasta coger
cabritillos.
A continuación fuimos a ver el museo
etnológico de Mas de Puibert, ubicado en una masía con gran cantidad de material
de trabajo bien presentado y excelentemente cuidado, con lo que podemos imaginar
cómo fue durante siglos la vida en estas antiguas casas.
Cuando llegamos al camping, los cocineros del Aragón Caravaning Club habían
guisado unas judías blancas con chorizo y tocino, tipo fabada asturiana, que
estaban excelentes. Después había pastel ruso, cafés y algunos licores. Comimos
y bebimos todos juntos, y cantaron y tocaron la guitarra ellos, que lo hacían
muy bien. Yo lo hubiera intentado, pero los que me conocían, votaron en contra
por unanimidad.
Por la tarde fuimos a Benabarre, que eran fiestas y estaba animada la cosa. Nos
echamos unas cervezas y anduvimos por las callejas de lo antiguo.
Para la cena, cada uno lo suyo, pero con mesas juntas.
Al día siguiente amaneció mojado. Por la
noche hubo tormenta. Un chocolate con bizcochos fue el desayuno comunitario.
Las excursiones eran libres, para que cada uno fuese donde quisiese. Nosotros
fuimos a Torreciudad y a La Puebla de Castro.
Cuando llegamos al camping recogimos, porque el clima se estaba poniendo chungo,
y dejamos las caravanas con las patas subidas. Comimos en el restaurante del
camping una rica fideuá con ensaladas, y de postre una especie de yogurt
–alemán- con fresas (estaba bueno).
Tras las fotos de rigor, con toda la peña
y las banderas de ambos clubes, nos despedimos de todos y emprendimos el
recorrido de regreso a casa.
Manuel Glück Fernández
Socio nº 89
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