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I Acampada de Hermandad
Aragón Caravaning Club y Club Campista Huesca
4, 5 y 6 de junio de 2010
A última hora habíamos decidido apuntarnos a la 1ª acampada de hermandad entre
el Aragón Caravaning Club y el Club Campista Huesca y la verdad es
que no nos arrepentimos. Quedamos en Huesca con Jesús, que apareció lesionado y
con la pierna vendada por un esguince de tobillo, para viajar juntos hasta La
Puebla de Castro. No fuimos ni los primeros ni los últimos en llegar. El
camping es de pequeñas dimensiones y sencillo. Sin lujos, pero tenía lo
esencial. Óscar, el encargado del camping nos recibió y nos indicó los
emplazamientos para dejar nuestras caravanas. La cena fue libre, por lo que
cada uno se agrupó con quién quiso.
Al día siguiente fuimos de excursión a la fábrica de chocolates Brescó. Nos
indicaron que desde hace dos años no se puede visitar por cuestiones de Sanidad,
así es que nos limitamos a comprar y a oler
chocolate.
Después visitamos la fábrica de quesos de cabra de Benabarre, con una generosa
degustación de todos sus productos y las consabidas explicaciones de elaboración
y sugerencias de consumo. Nos dejaron ver los establos y quién quiso hasta coger
cabritillos.
A continuación fuimos a ver el museo etnológico de Mas de Puibert, ubicado en
una masía con gran cantidad de material de trabajo bien presentado y
excelentemente cuidado, con lo que podemos imaginar cómo fue durante siglos la
vida en estas antiguas casas.
Cuando llegamos al camping, los cocineros del Aragón Caravaning Club habían
guisado unas judías blancas con chorizo y tocino, tipo fabada asturiana, que
estaban excelentes. Después había pastel ruso, cafés y algunos licores. Comimos
y bebimos todos juntos, y cantaron y tocaron la guitarra ellos, que lo hacían
muy bien. Yo lo hubiera intentado, pero los que me conocían, votaron en contra
por unanimidad.
Por la tarde fuimos a Benabarre, que eran fiestas y estaba animada la cosa. Nos
echamos unas cervezas y anduvimos por las callejas de lo antiguo. Para la cena,
cada uno lo suyo, pero con mesas juntas.
Al día siguiente amaneció mojado. Por la noche hubo tormenta. Un chocolate con
bizcochos fue el desayuno comunitario.
Las excursiones eran libres, para que cada uno fuese donde quisiese. Nosotros
fuimos a Torreciudad y a la Puebla de Castro.
Cuando llegamos al camping recogimos, porque el clima se estaba poniendo
chungo, y dejamos las caravanas con las patas subidas. Comimos en el restaurante
del camping una rica fideuá con ensaladas, y de postre una especie de yogurt
–alemán- con fresas (estaba bueno).
Tras las fotos de rigor, con toda la peña y las banderas de ambos clubes, nos
despedimos de todos y emprendimos el recorrido de regreso a casa.
Manuel Glück Fernández (socio nº 89)
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